martes, 20 de enero de 2009

¡No, señor!

¡Hola! Ante todo, gracias por tomarte tu tiempo para leer esta columna. Sé que tu tiempo es valioso, de modo que trataré de plasmar algo útil y sustancioso.

Mientras yo lo decida, hoy puede ser el inicio de mi nueva vida. Y de hecho lo es.

Porque con lo que estoy haciendo, pensando, sintiendo, estoy creando lo que seré dentro de un segundo, de un minuto, la próxima semana y más allá.

Descubrí el hilo negro... si todo el mundo lo sabe hoy en día, todo el mundo lo publica, desde películas que ya no son tan secretas, hasta autores metafísicos y guías espirituales.

Pero hoy estoy hablando de mi propia experiencia, y es diferente ver las cosas como un simple espectador a vivirlas en carne propia. ¿Por qué digo todo esto? Porque hasta que a uno mismo le cae el veinte es cuando las cosas, las imágenes, las experiencias comienzan a cobrar sentido. Es cuando dice uno: “¡Guau!” como refinado perrillo de aguas o caniche, como dicen los hermanos argentinos.

Pienso que esto me está sucediendo (porque apenas supongo que estoy comenzando) porque gracias a la famosa crisis que todo mundo se ha encargado de diseminar, sobre todo los medios publicitarios, he decidido no dejarme amedrentar ni asustar (que es lo mismo), ni sugestionar (ya no fue igual), ni ser absorbido como esponja por lo que ellos quieren que yo haga, ya sea consciente o inconscientemente.

¡No, señor! ¡Me opongo firmemente a dejarme lavar el cerebro con lo que las noticias todo el día bombardean! ¡No, señor! Tengo libre albedrío, y gracias a ti, que me estás leyendo, estoy reafirmando mi compromiso de hacer un esfuerzo por ser diferente. De sonreír ante la crisis, de meditar para relajarme, visualizar y generar mi futuro. De buscar, buscar y buscar la manera de cambiar mi vida, de cambiar mi realidad, de dejar de repetir patrones que siempre me llevan como subibaja en la vida. De tener para mi mente siempre las preguntas: “¿Qué necesito para cambiar?, ¿Cómo puedo mejorar?, ¿Cómo puedo generar más ingresos?”

Y deseo comentarte que hasta ahora lo que he encontrado que debo hacer primero es cambiar mis patrones, esos que tengo arraigados, que intuyo y sospecho que tengo pero que no he enfrentado. Y estoy seguro de que los voy a cambiar de alguna u otra manera, porque de que el ser humano con su conciencia y esa sensación en el estómago de sentir que quiero tener el empuje para cambiar y lograr mi superación, lo voy a lograr.

Y te cuento cómo lo he hecho hasta ahora, qué he hecho para incluso llegar a este blog y empezar a escribir... pero mejor lo dejo para mañana.

Gracias. Te dejo con una sugerencia, o un consejo no pedido: ¡Llénate de entusiasmo! Y aunque aparentemente sea ficticio al principio, si lo cultivas día con día, con tu esfuerzo lo volverás realidad.

Un abrazo.

1 comentario:

  1. ¡Felicidades, Lucano! Tu mensaje tiene una perspectiva diferente a otras que he leído (estupendas también). Me gusta mucho y creo que voy a acompañarte en esta aventura.
    Un abrazo.
    Quicut.

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